En esta página
- Cuándo se plantea una operación de próstata
- ¿Se quita la próstata entera?
- Por dónde se opera la próstata
- Tipos de operación de próstata
- Pros y contras de la operación de próstata
- ¿Es peligrosa la operación de próstata?
- Cuántos días de ingreso hacen falta
- Recuperación después de la operación de próstata
- Cómo se elige la operación
- Preguntas frecuentes
Una operación de próstata por hiperplasia benigna retira el tejido que ha crecido y aprieta la uretra, no la glándula entera. Salvo en situaciones concretas se hace por la uretra, sin cortes en la piel: resección transuretral (RTU), enucleación con láser de holmio (HoLEP), hidroablación con Aquabeam o vaporización con láser verde. El ingreso suele ser corto.
Cuándo se plantea una operación de próstata
La operación de próstata no es el primer paso. Antes casi siempre se prueba con revisiones, cambios de hábitos y medicamentos que relajan la próstata o reducen su tamaño. Los explicamos en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata.
El tamaño de la próstata, por sí solo, no decide nada. Un hombre con una próstata muy grande y síntomas tolerables puede seguir en control, y otro con una próstata moderada que le condiciona el día a día puede ser mejor candidato a operarse. La balanza se inclina hacia la cirugía cuando aparece alguna de estas situaciones:
- Retención de orina: no poder orinar y necesitar una sonda.
- Infecciones de orina que se repiten porque la vejiga no se vacía bien.
- Piedras en la vejiga.
- Daño en los riñones visto en la analítica o en la ecografía.
- Sangre en la orina de origen prostático que vuelve una y otra vez.
- Síntomas que la medicación ya no controla y que afectan al descanso y a la vida diaria, como la nicturia, es decir, levantarse varias veces por la noche a orinar.
¿Se quita la próstata entera?
Próstata sana
Ilustración simplificada, no a escala.
No. Es una confusión muy común en la consulta. En la hiperplasia benigna de próstata (HBP), la operación retira el adenoma: el tejido central que ha crecido y estrecha la uretra. La cápsula, la capa externa de la glándula, se queda donde está.
Se entiende con una naranja. Los gajos serían el adenoma y la cáscara, la cápsula. La cirugía vacía los gajos y conserva la cáscara. Es una cirugía sobre el obstáculo, no sobre un tumor.
Extirpar la próstata entera es otra operación, la prostatectomía radical, y se hace por un cáncer de próstata. Tiene otros riesgos y otra recuperación, y lo que se explica en esta página no se le aplica. Lo aclaramos en las diferencias entre hiperplasia benigna y cáncer de próstata.
Como la parte externa de la próstata sigue ahí, después de operarse se mantienen las revisiones periódicas con el urólogo.
Por dónde se opera la próstata
Hay dos caminos:
- Por la uretra. Es la vía de la RTU, el HoLEP, el Aquabeam y la vaporización con láser. Se introduce un instrumento con cámara por el pene hasta la próstata y se trabaja desde dentro. No hay cortes en la piel ni cicatriz. Se llama cirugía endoscópica o transuretral.
- Por el abdomen. Es la adenomectomía o cirugía abierta: se hace una incisión en la parte inferior del abdomen para llegar a la próstata. También puede hacerse por laparoscopia o con robot, con pequeñas incisiones en el abdomen.
La vía por la uretra evita la herida en la piel, y la sonda se mantiene menos días que en la cirugía abierta. La vía abdominal queda reservada a situaciones concretas.
Tipos de operación de próstata
Bajo el nombre común de operación de próstata hay técnicas muy distintas. Cada una tiene sus indicaciones, y la elección depende del tamaño y la forma de la próstata, de la medicación que tome el paciente y de lo que él pone por delante.
Resección transuretral (RTU)
Es la técnica clásica. Con un asa eléctrica se corta el tejido por fragmentos hasta abrir el paso de la orina. Sigue teniendo indicación en muchas próstatas. Más detalle en qué es la RTU de próstata.
Enucleación con láser de holmio (HoLEP)
El láser separa el adenoma completo de la cápsula, siguiendo el mismo plano que la cirugía abierta pero por la uretra. Después el tejido se tritura dentro de la vejiga y se recoge todo para analizarlo. Sirve para próstatas de prácticamente cualquier tamaño. Todo sobre la enucleación prostática con láser de holmio.
Hidroablación con Aquabeam
Un chorro de agua a alta presión, guiado por ecografía y aplicado por un brazo robótico, retira el tejido que el cirujano ha planificado antes. La planificación busca preservar la zona relacionada con la eyaculación. Cómo es la hidroablación prostática con Aquabeam.
Vaporización con láser verde
El láser calienta el tejido hasta vaporizarlo y hacerlo desaparecer. Se usa sobre todo en próstatas pequeñas. Como el tejido se vaporiza, no se obtiene tejido para analizar. Comparamos los distintos láseres en la operación de próstata con láser.
Adenomectomía o cirugía abierta
Retira el adenoma completo a través de una incisión en el abdomen. Todavía se recomienda en algunas próstatas muy grandes, pero hoy queda reservada a situaciones concretas. Lo explicamos en qué es la adenomectomía.
Si su próstata es de gran volumen, tiene una página propia: operación de próstata grande.
Pros y contras de la operación de próstata
Si duda entre el HoLEP y la RTU, lo comparamos en HoLEP o RTU.
Y si se pregunta si merece la pena operarse, estos son los argumentos que suelen pesar en la consulta:
- A favor: la operación actúa sobre la causa del problema, el tejido que obstruye.
- En contra: es una cirugía, con anestesia, ingreso y unas semanas de molestias, y puede cambiar la eyaculación.
¿Es peligrosa la operación de próstata?
Es una de las operaciones más frecuentes de la urología y sus riesgos se conocen bien. No es una operación menor ni está libre de complicaciones. Llamarla peligrosa describe mal lo que ocurre: el efecto que con más frecuencia se queda es un cambio en la eyaculación, no un problema grave de salud.
Los riesgos se entienden con más claridad ordenados por frecuencia que por gravedad, porque eso responde a la pregunta real: qué es probable que me pase.
Lo que le ocurre a casi todo el mundo y se resuelve solo
Sangre en la orina los primeros días, escozor al orinar, urgencia para llegar al baño y algún escape mientras la vejiga se readapta. Son molestias esperables y no indican que algo haya salido mal. Unas semanas después del alta puede volver a verse sangre en la orina cuando se desprende la costra de la zona operada. Suele ceder con reposo y bebiendo líquido. Lo explicamos en el sangrado después de una operación de próstata.
Lo frecuente, que conviene hablar antes
La eyaculación retrógrada: el semen, en lugar de salir, va a la vejiga y se elimina después con la orina. El orgasmo se mantiene, pero la eyaculación visible desaparece o disminuye mucho, y la fertilidad natural se ve afectada. Su probabilidad cambia bastante según la técnica, así que es una conversación para antes de operarse. Más en por qué no se eyacula después de una operación de próstata.
También entran aquí una infección de orina, que suele responder a los antibióticos, y tener que llevar la sonda algún día más de lo previsto.
Lo poco frecuente
Una estrechez de la uretra o del cuello de la vejiga meses después, que puede necesitar un segundo procedimiento, por lo general menor. Y, a años vista, volver a operar si queda o vuelve a crecer tejido.
Lo raro
Incontinencia que no se va, sangrado que obligue a una transfusión y las complicaciones generales de cualquier cirugía con anestesia, como problemas del corazón o del pulmón. Son infrecuentes, pero existen, y su probabilidad depende mucho de la edad y de las enfermedades de cada paciente. Esa parte del riesgo se calcula en la valoración antes de operar, con su historia delante.
Los dos miedos que más se oyen en la consulta
Quedarse con escapes de orina. Las pérdidas de las primeras semanas son habituales, sobre todo con la urgencia. La incontinencia que se queda es poco frecuente y depende en buena parte de cómo estaban antes la vejiga y el esfínter. Si ya había escapes antes de operarse, conviene estudiarlos primero, porque el origen puede no estar en la próstata. Lo desarrollamos en la incontinencia después de una operación de próstata.
Perder la erección. La cirugía de la hiperplasia benigna actúa por dentro de la glándula y no afecta a los nervios de la erección como lo hace la cirugía del cáncer. Muchos hombres conservan su función eréctil. La edad y otras enfermedades influyen, y hay casos en los que empeora.
Cuántos días de ingreso hacen falta
Depende de la técnica y de cómo evolucione cada paciente:
| Técnica | Ingreso habitual |
|---|---|
| HoLEP | Una noche en observación; alta al día siguiente |
| Aquabeam | 24 a 48 horas |
| RTU | Una noche o más |
| Cirugía abierta | Hospitalización más larga |
La operación se hace con anestesia general o raquídea, con la que no se siente nada por debajo del ombligo. El anestesista le explica cada opción. Al terminar se deja una sonda con un suero que lava la vejiga. Se retira cuando la orina sale limpia y, cuando el paciente orina bien, se da el alta.
Recuperación después de la operación de próstata
Las primeras semanas son de cicatrización. Es normal notar escozor, urgencia y algo de sangre en la orina. Estas molestias van cediendo.
En casa se recomienda:
- Beber unos 2 litros de líquido al día, preferentemente agua.
- Evitar esfuerzos, cargar peso y la bicicleta durante las semanas que indique el urólogo.
- Evitar el estreñimiento con una dieta adecuada.
- No retomar las relaciones sexuales hasta la revisión.
Hay que ir al médico o volver al hospital si aparece fiebre, si no puede orinar o si tiene grandes pérdidas de sangre o dolor intenso.
La vuelta al trabajo depende mucho del tipo de actividad. Lo tratamos en el tiempo de baja laboral tras la operación de próstata.
Cómo se elige la operación
Qué técnica conviene en su caso se decide en la consulta, con las pruebas delante: el tamaño y la forma de la próstata, si toma anticoagulantes y qué prioriza usted, por ejemplo conservar la eyaculación. El Dr. José Ramón Pérez-Carral es urólogo, especialista en endourología y en el tratamiento quirúrgico de la hiperplasia benigna de próstata, con consulta en la calle Príncipe de Vergara, 53, en Madrid.
Si ya le han propuesto una operación y quiere entender bien las opciones antes de decidir, puede enviarnos sus informes para una segunda opinión por escrito.
Preguntas frecuentes
¿Es peligrosa la operación de próstata?
Es una cirugía reglada y frecuente, con complicaciones graves poco habituales. El riesgo no es igual para todos: la edad, otras enfermedades, los anticoagulantes y el tamaño de la próstata lo cambian. Por eso el urólogo calcula el riesgo de su caso concreto y se lo explica antes de firmar el consentimiento.
Si le quitan la próstata, ¿qué pasa?
En la hiperplasia benigna no se quita la próstata entera, solo el tejido que obstruye. La cápsula se queda. El cambio más frecuente es la eyaculación retrógrada. La erección suele conservarse y las molestias al orinar de las primeras semanas pasan.
¿Cuántos días de ingreso tiene una operación de próstata?
Con HoLEP, el paciente suele pasar una noche en observación y recibe el alta al día siguiente. Con Aquabeam, lo habitual es de 24 a 48 horas. Con la RTU, una noche o más. La cirugía abierta requiere una hospitalización más larga. El alta se da cuando se retira la sonda y el paciente orina bien.
¿Cuánto dura la recuperación?
Las molestias al orinar suelen ir cediendo en las primeras semanas, mientras cicatriza la zona. Los esfuerzos y la actividad sexual se retoman cuando lo indica el urólogo en la revisión. El tiempo exacto depende de la técnica y de cada paciente.
¿Se puede operar la próstata por laparoscopia?
La adenomectomía, que es la cirugía por el abdomen, puede hacerse por laparoscopia o con robot. Hoy queda reservada a situaciones concretas, porque las técnicas por la uretra permiten operar volúmenes que antes obligaban a abrir.
¿La próstata operada vuelve a crecer?
El tejido que se retira no vuelve. La parte que se conserva puede crecer con los años, y cuanto menos tejido se haya quitado, más fácil es que vuelvan los síntomas. Tener que volver a operar es posible, aunque poco frecuente. Por eso se mantienen las revisiones.
¿Se puede evitar la operación de próstata?
En muchos casos, sí, al menos durante años. Las revisiones y los medicamentos controlan los síntomas de buena parte de los pacientes. La cirugía se plantea cuando la medicación deja de ser suficiente o aparecen complicaciones.
La visita médica, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.