¿Qué es la Enucleación Prostática?
La enucleación prostática es un procedimiento quirúrgico poco invasivo que, desde finales del siglo XX, se usa para tratar la hiperplasia prostática benigna, comúnmente conocida como agrandamiento de la próstata, condición habitualmente padecida por hombres de la tercera edad, y que puede causar molestias como dificultad para orinar, flujo urinario débil y alta frecuencia urinaria.
Para explicarlo en términos sencillos, la enucleación prostática consiste en extirpar partes de la próstata que están obstruyendo el flujo urinario, sin necesidad de hacer incisión alguna en la uretra sino introduciendo, a través del pene, un resectoscopio que cuenta con un pequeño láser, una cámara, una luz y un sistema que lava el sangrado con suero salino.
A diferencia de otros métodos más anticuados, como la resección transuretral de la próstata (RTUP), la enucleación no elimina completamente la próstata sino que solo quita las partes problemáticas y preserva el resto del tejido. Esto es especialmente beneficioso para que el paciente pueda mantener su función sexual y continencia urinaria posterior a la cirugía.
Los estudios han demostrado que este procedimiento alivia los síntomas urinarios y mejoran la calidad de vida de los pacientes a largo plazo. Además, presenta una tasa de complicaciones relativamente baja en comparación con otros métodos quirúrgicos.

¿Por qué se le llama enucleación prostática benigna?
En una de sus acepciones, enucleación es la “extirpación de un órgano, glándula o quiste, extrayéndolo de donde está alojado”. Y, en efecto, este tratamiento consiste en extirpar o eliminar solo el tejido prostático que está obstruyendo el flujo urinario, dejando aquel que está sano para que siga ejerciendo sus funciones lo más natural posible.
El término benigno se debe a que el agrandamiento de la próstata no responde a un daño del tejido que revista de gravedad, sino a una inflamación que, comúnmente, se genera a medida que el cuerpo envejece.
Ventajas del método de Enucleación Prostática Benigna
A diferencia de otros métodos más antiguos, este ofrece ventajas significativas, tales como:
- No requiere de incisiones en la piel, por lo que el sangrado es menor y el dolor postoperatorio es corto y leve. Además, no deja cicatrices externas y no hay riesgo de infecciones. En pacientes obesos o con intervenciones abdominales previas, al no abrir el abdomen se evitan muchas complicaciones que podrían surgir por adherencias o fibrosis.
- Mayor control del sangrado, pues el procedimiento es más limpio, preciso e implica menos manipulación de la próstata, que es uno de los órganos más vascularizados del cuerpo humano.
- Menor tiempo post-operatorio, ya que la superficie interna de la próstata queda sin coagularse y totalmente cruenta.
- Posibilidad de examinar el tejido extirpado, lo cual no ocurre con otros procedimientos como el de Vaporización.
- Idoneidad del método cuando el paciente sufre de litiasis vesicales (presencia de cálculos en el interior de la vejiga). Este láser es muy efectivo para la fragmentación de litiasis.
Estas ventajas se tornan cruciales en pacientes con altos factores de riesgo, ya sea por la edad o porque presentan problemas de coagulación, obesidad considerable, enfermedades cardíacas o pulmonares, o cirugías abdominales previas.

Riesgos de este tipo de procedimiento quirúrgico
Este procedimiento tiene los riesgos propios de una intervención quirúrgica, que aumentan o disminuyen de acuerdo a la historia clínica del paciente.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que los riesgos son menores a los que se asumen con otros métodos, y que la mayoría de los pacientes se recuperan de forma rápida y sin problemas significativos.
Posterior a la intervención quirúrgica, es posible que el paciente experimente efectos secundarios temporales, como sangre en la orina, dificultad para controlar la micción y eyaculación retrógrada. Sin embargo, a medida que el cuerpo se adapta a los cambios, esto suele desaparecer.







Dr. Pérez-Carral: Especialista en Enucleación Prostática Benigna
Para lograr una intervención exitosa es importante acudir a un médico altamente capacitado e instalaciones clínicas adecuadas. Por eso cuentas con el Dr. José Ramón Pérez-Carral, quien comenzó a aplicar esta técnica en el año 2011, y al día de hoy ha realizado más de 3000 procedimientos y dado conferencias en varias universidades del país, erigiéndose como un referente en la materia a nivel nacional.
Reserve una cita y asesórese con el Dr. Pérez-Carral. Permita que pueda brindarle información y evaluar su caso para determinar si este método es la mejor opción para usted.