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¿Qué anestesia se usa en la cirugía de próstata? Raquídea, general y sedación

En este artículo
  1. Tipos de anestesia en la cirugía de próstata
  2. ¿Quién decide qué anestesia se utiliza?
  3. Anestesia y HoLEP: una combinación especialmente favorable
  4. Efectos secundarios y molestias habituales de la anestesia
  5. Consejos prácticos para el día de la cirugía
  6. ¿Cómo es el despertar y las primeras horas tras la cirugía?
  7. Preguntas frecuentes
  8. Pida cita con el Dr. Pérez-Carral
Quirófano durante una cirugía de próstata, con el cirujano ante el paciente y el instrumental en primer plano

La cirugía de próstata por hiperplasia benigna (HBP) puede realizarse con anestesia raquídea (regional) o con anestesia general, y ambas son opciones seguras y plenamente válidas. En técnicas endoscópicas como la enucleación con láser Holmium (HoLEP), la más utilizada suele ser la anestesia raquídea, que duerme el cuerpo de cintura para abajo mientras el paciente permanece despierto o ligeramente sedado. La elección final la toma el anestesista de forma individualizada, tras valorar la salud del paciente, la duración prevista de la intervención y sus preferencias.

Tipos de anestesia en la cirugía de próstata

Anestesia raquídea o intradural

Es la modalidad más habitual en cirugía endoscópica de próstata. Consiste en inyectar el anestésico en el líquido que rodea la médula espinal, mediante una punción en la zona lumbar. Tras la punción, el paciente deja de sentir de la cintura hacia abajo.

  • El paciente respira por sí mismo en todo momento; no es necesario intubar.
  • Puede combinarse con una sedación suave para estar relajado o dormitar durante la intervención, sin enterarse de nada.
  • Mientras dura el efecto, las piernas permanecen dormidas.
  • Suele asociarse a un postoperatorio inmediato muy confortable, con menos náuseas.

Anestesia general

El paciente está completamente dormido, con la vía aérea controlada por el anestesista. Se emplea cuando existe alguna contraindicación para la raquídea (alteraciones importantes de la coagulación, cirugía previa de columna, deformidades lumbares), cuando se prevé una intervención muy prolongada o cuando el propio paciente la prefiere. Con los fármacos actuales, el despertar es rápido y controlado.

¿Y la anestesia local?

La anestesia local aislada no es suficiente para una cirugía de próstata como HoLEP, RTUP o Aquabeam. Se reserva para procedimientos menores de consulta, como algunas cistoscopias o biopsias.

¿Quién decide qué anestesia se utiliza?

La decisión se toma en la consulta de preanestesia, una visita obligatoria previa a la cirugía en la que el anestesista:

  • Revisa su historial: enfermedades cardiacas, respiratorias, alergias, cirugías previas y experiencias anteriores con anestesia.
  • Analiza su medicación habitual, especialmente anticoagulantes y antiagregantes, y le indica si debe ajustarla y cuándo.
  • Valora la analítica, el electrocardiograma y las pruebas necesarias.
  • Le explica las opciones y resuelve sus dudas antes de firmar el consentimiento informado.

Esta valoración forma parte de la preparación general de la intervención, que repasamos en el artículo antes de la cirugía HoLEP.

Anestesia y HoLEP: una combinación especialmente favorable

La técnica quirúrgica de HoLEP tiene características que la hacen muy amable desde el punto de vista anestésico:

  • Sangrado mínimo: el láser Holmium sella los vasos mientras separa el adenoma, lo que aporta estabilidad durante toda la intervención y reduce la necesidad de transfusiones a cifras excepcionales.
  • Duración razonable y predecible, incluso en próstatas grandes, en manos expertas.
  • Sin incisiones: al realizarse por la uretra, el dolor postoperatorio es leve y se controla con analgesia convencional.
  • Apta para pacientes de edad avanzada o con patología asociada que serían malos candidatos a una cirugía abierta más agresiva.

Por todo ello, muchos pacientes se operan con raquídea y sedación, permanecen ingresados una sola noche y se van de alta sin sonda o con retirada precoz de la misma.

Efectos secundarios y molestias habituales de la anestesia

La anestesia moderna es muy segura, pero conviene conocer las molestias leves y transitorias más frecuentes:

  • Tras la raquídea: hormigueo y pesadez de piernas pasajeros, posible dificultad transitoria para orinar (irrelevante en esta cirugía, porque se sale de quirófano con sonda) y, con poca frecuencia, dolor de cabeza postpunción que se trata con reposo, hidratación y analgesia.
  • Tras la general: somnolencia, náuseas leves o molestias de garganta por el tubo respiratorio, que son pasajeras.

Las complicaciones graves son muy poco frecuentes y el equipo de anestesia monitoriza al paciente de forma continua durante toda la intervención y en la sala de despertar.

Consejos prácticos para el día de la cirugía

  • Acuda en ayunas según las instrucciones que le den.
  • Siga al pie de la letra las indicaciones sobre su medicación habitual: algunas se mantienen y otras se suspenden antes.
  • Informe de cualquier catarro, fiebre o infección los días previos.
  • Si fumas, intenta dejarlo antes de la intervención: mejora la recuperación.
  • Ven acompañado y organiza el regreso a casa sin conducir.

¿Cómo es el despertar y las primeras horas tras la cirugía?

Al terminar la intervención pasará a la sala de recuperación, donde el equipo vigila sus constantes hasta confirmar que todo está estable. Con la anestesia raquídea, la sensibilidad de las piernas vuelve de forma gradual; con la general, la somnolencia inicial va desapareciendo. En ambos casos saldrás de quirófano con la sonda vesical colocada y un suero de lavado, por lo que no tendrás que preocuparte de orinar. El dolor postoperatorio tras un HoLEP suele ser leve, más una sensación de escozor o peso que un dolor real, y se controla bien con analgésicos habituales. Tras un HoLEP, el paciente suele pasar una noche en observación y recibe el alta al día siguiente.

Preguntas frecuentes

¿Me enteraré de algo durante la operación si me ponen raquídea?

No sentirás dolor en ningún caso. Si lo deseas, el anestesista añade una sedación para que estés adormilado y no tengas conciencia de la intervención. Muchos pacientes ni recuerdan haber estado en quirófano.

¿Es más peligrosa la anestesia general que la raquídea?

Ambas son muy seguras hoy en día. Cada una tiene ventajas e inconvenientes según el paciente, y por eso la elección es individualizada. Lo importante es la valoración preanestésica completa, no el tipo de anestesia en sí.

Tomo Sintrom (anticoagulante), ¿puedo operarme de próstata?

Sí. Es una situación frecuente que se planifica con antelación: el anestesista y el urólogo indican cómo ajustar la medicación en los días previos. Además, HoLEP es precisamente la técnica con mejor perfil de sangrado para pacientes anticoagulados.

¿Cuánto tarda en irse el efecto de la anestesia raquídea?

La sensibilidad y la movilidad de las piernas se recuperan de forma progresiva tras la cirugía. Hasta entonces permanecerás en reposo en cama, controlado por el personal de enfermería.

Pida cita con el Dr. Pérez-Carral

Si tiene dudas sobre la operación de próstata o sobre la anestesia, la mejor forma de resolverlas es una consulta personalizada. El Dr. Pérez-Carral, urólogo en Madrid experto en HoLEP y Aquabeam, le explicará todo el proceso paso a paso. Solicite su cita ahora.

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