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Técnica quirúrgica de HoLEP

En este artículo
  1. Abordaje del paciente con HBP
  2. Enucleación láser y morcelación
  3. En caso de litiasis urinarias

Como hemos dicho previamente, el HoLEP es una técnica que puede tratar la HBP en próstatas de prácticamente cualquier tamaño, incluso las más grandes, y una alternativa a la cirugía abierta.

Esta última se intenta evitar en la medida de lo posible.

Abordaje del paciente con HBP

Sin incisiones. El abordaje del paciente en HoLEP es exactamente el mismo que en la resección transuretral de próstata (RTUp).

Por la uretra del paciente (a través del pene) se introduce un resectoscopio, el cual contiene cámara, luz, un sistema de lavado para poder introducir suero salino y lavar el sangrado que se pueda producir y un mecanismo de trabajo para introducir la fibra láser.

Gracias a ello no es necesario llevar a cabo incisiones en la piel, con las ventajas que ello aporta. No hay sangrado por la incisión, no existe riesgo de infecciones de la herida y por supuesto no deja ninguna cicatriz externa.

Enucleación láser y morcelación

La próstata se encuentra justo al principio de la uretra, a la salida de la vejiga urinaria. Se llega con el resectoscopio hasta ella y se comienza a intervenir.

Vaciar una naranja

Clásicamente se dice que la próstata es como una naranja, con su cáscara y unos gajos y con un plano identificable entre ambos.

La uretra discurre justo en el medio de esos gajos. Cuando los gajos crecen obstruyen la luz uretral y se producen los síntomas de la HBP.

La cirugía de la HBP consiste en retirar esos “gajos”. Cuanto más tejido se retire, más improbable es que la clínica vuelva a aparecer a lo largo de los años.

Cortar con un láser

En el HoLEP se localiza el plano de diferenciación entre la “cáscara y los gajos”, cortando las uniones existentes con el láser de holmio (en lugar de quemar el tejido), a la vez que se coagulan todos los vasos que se van encontrando y la superficie prostática que va a quedar en el paciente.

Gracias a la energía láser, el sangrado suele ser mínimo y la hemostasia postoperatoria buena.

Además, penetra poco en el tejido, lo que limita el dolor o la irritación que produce.

No perder el camino

Durante la cirugía, hay que seguir el plano de disección a lo largo de toda la esfera que supone la próstata.

Ahí es donde radica la dificultad de la técnica, ya que es muy fácil perder ese camino, máxime cuanto más grande sea la próstata.

Además hay una serie de maniobras técnicas que favorecen la continencia del paciente y la hemostasia, las cuales hay que conocer y dominar.

Trituración del tejido cortado

Finalmente, cuando todas esas uniones entre “gajos y cáscara” han sido cortadas, el adenoma prostático queda flotando dentro de la cavidad vesical en bloque.

Evidentemente, ese bloque es demasiado grande para extraerse a través de la uretra, por lo tanto es necesario triturarlo.

Para ello se usa otra máquina accesoria denominada “morcelador”, que mediante unas cuchillas motorizadas y un sistema de aspiración retira todo el tejido prostático enucleado.

Así la cavidad vesical queda libre de fragmentos que se recogen para su análisis anatomopatológico.

Cuidadosa coagulación

Tras la enucleación, morcelación y extracción de fragmentos, se suele llevar a cabo un repaso final a la tarea hemostática, asegurándonos así de que el postoperatorio del paciente sea lo más confortable y seguro posible.

Se emplaza una sonda con lavado en la vejiga y se da por concluida la cirugía.

En caso de litiasis urinarias

Para terminar hay que reseñar que si también existen litiasis urinarias, piedras en la vejiga, lo cual es muy habitual, también pueden ser tratadas con HoLEP.

El láser de holmio se utiliza habitualmente para la rotura de litiasis urinarias en cualquier localización del aparato urinario, por tanto, no hay ningún tipo de problema si coexisten litiasis y HBP para el HoLEP.

Normalmente se pulverizan y retiran antes de comenzar la enucleación.

La anestesia y la duración de la operación las contamos en qué pasa durante la intervención HoLEP.

La visita médica, presencial o telemática, es imprescindible antes de establecer cualquier tratamiento, sea quirúrgico o no: para un mismo diagnóstico existen varias opciones terapéuticas.

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